jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Qué ocurre cuando comemos poco?

Cuando realizamos una dieta demasiado restrictiva, es muy típico experimentar un estado de apatía, o irritabilidad. Esto no sólo es debido al hecho de estar en una fase de control  de la alimentación, sino que el evitar ciertos productos que en otras circunstancias se consumirían, puede provocar frustración o ansiedad.

También se produce este cambio por la falta de algunos nutrientes que influyen en el correcto funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Una alimentación desequilibrada puede producir carencias específicas de vitaminas o minerales que se manifiestan mediante síntomas o sensaciones como apatía, desgana, irritabilidad, nerviosismo, cansancio, falta de atención, fallos de memoria, de concentración e incluso depresión. Por ello es recomendable el manejo de dietas equilibradas, para que las ingestas mínimas recomendadas de estos nutrientes sean respetadas.
La principal fuente de energía del cerebro es la glucosa. Para conseguir un nivel de glucosa constante en sangre debemos consumir con la frecuencia adecuada alimentos ricos en hidratos de carbono como arroz, pasta, legumbre ó patata. Una hipoglucemia mantenida puede ser la causa del nerviosismo, la irritabilidad ó el cansancio.
Iniciar una dieta equilibrada, siempre conlleva un cambio de hábitos y algunas renuncias.  Esto puede generar ansiedad, y por eso es importante trabajar la motivación y aprender técnicas para controlar las situaciones de riesgo.

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